12 de octubre de 2018
Superman: La película (1977)
Revisitar como padre cuarentañero la vieja película de Superman (1977) con Christopher Reeve es un soplo de aire fresco. Frente a la parafernalia de efectos digitales que inundan las películas de superhéroes actualmente, aquí vemos una historia sencilla y efectiva, visualmente interesante con técnicas que hoy en día siguen llamando la atención, una música estratosférica a cargo de John Williams y un tono general más que notable.
Desde el primer momento, además, surge la comparación con La guerra de las galaxias, porque ambas son del mismo año y comparten muchos elementos. Frente a ella, la película de Superman ha permanecido más setentera, más pura y original, ya que en estos momentos es prácticamente imposible encontrar la versión antigua de lo que ahora se llama Episodio IV.
En Superman podemos disfrutar con la actuación de los carismáticos Marlon Brando o Glenn Ford, como padres de Superman en Krypton y la Tierra, o de un divertido Gene Hackman como Lex Luthor. Pero es la figura de Christopher Reeve la que más llama la atención, con ese cambio creíble entre el tímido Clark Kent y el poderoso Superman. Todo funciona. Incluso el traje que, lejos de parecer un pijama, resulta adecuado. Las escenas de acción también impresionan en los dos planetas, y la fotografía, especialmente en la primera mitad, resulta fabulosa. Las tomas de Smallville parecen cuadros.
Los niños de la familia, mellizos de seis años, también disfrutan de la magia. Ellos también se imbuyen de esa atmósfera setentera que les resulta peculiar ("¿esta película es antigua, papá?"), pero interesante. Ven algo distinto en ella. Y la magia del personaje les llega como a los espectadores originales. Es curioso que la niña sintió una fascinación mayor que el niño, sobre todo en las escenas "de amor" entre Superman y Lois Lane, como el vuelo que hacen sobre Nueva York en éxtasis. Probablemente Superman es uno de los "príncipes azules" más logrados de la cultura occidental. Y este Superman tiene un carisma especial.
Les llamó mucho la atención la parte donde el héroe pierde su fuerza por la acción de la kryptonita, y no se aburrieron en ningún momento de la película, que tiene una duración bastante larga para los estándares infantiles actuales. Seguramente hoy en día los cineastas habrían abreviado las partes de Krypton y Smallville, para ir más directamente a la acción de Metrópolis y California. Pero esa es precisamente la diferencia entre una historia escrita por Mario Puzo (el autor original de El Padrino) y la urgencia actual: con esta película comprendemos al personaje y su pensamiento. No hay superficialidad.
En definitiva, una película recomendada para ver en familia. Disfrute intergeneracional.
Podéis verla en Google Play aquí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario