LIDAR son las siglas en
inglés de Laser Imaging Detection And Ranging, que en español podríamos
traducir como “detección y localización de imágenes mediante el uso de láser”.
Es una familia de aparatos que se vienen utilizando desde hace tiempo en
diferentes sectores, especialmente para medir grandes superficies. Este tipo de
aparatos han mejorado mucho en los últimos años, y se están poniendo de
actualidad porque algunos de los sistemas de vehículos autónomos los
incorporan.
¿Qué es un LIDAR? El
funcionamiento de estos aparatos es relativamente sencillo. En su versión más
simple, lo que hace un LIDAR es lanzar un rayo láser, registrar su rebote y, a
partir de esa información, calcular la distancia existente hasta el punto donde
el rayo ha rebotado. Así funciona un telémetro láser. La diferencia es que un
LIDAR hace esa operación varios cientos de miles de veces por segundo y para
diferentes direcciones. De esa manera, lo que se consigue es una nube de puntos
representativa de la realidad circundante.
Los datos en bruto
capturados por los LIDAR reciben un tratamiento informático posterior, por lo
que esas nubes de puntos capturadas pueden ser interpretadas de distintas
formas. Por ejemplo, en sus primeros usos, hace 15 o 20 años, lo que se hacía
era poner sistemas de este tipo en aviones para con ello poder hacer mapas de
relieve realistas. Esa fue la primera aplicación industrial de esta tecnología.
Después, se utilizaron en entornos cerrados para poder hacer fácilmente
documentos digitales de arquitectura e ingeniería, medir estancias y recrearlas
digitalmente con exactitud. El último paso fue incorporarlos en coches para
poder hacer reproducciones de espacios abiertos. Pero para todo ello hizo falta
que la tecnología mejorase.
En sus primeras
versiones, los LIDAR que se situaban en los aviones incluían, además, una serie
de sensores adicionales. El más importante era un GPS. Las nubes de puntos
conseguidas se iban identificando con el punto geográfico (latitud más
longitud) desde el que se habían conseguido. Otro sensor fundamental era el de
orientación. Estos eran aparatos muy caros que se montaban en aviones
especiales para este tipo de servicios especializados, con destino a gobiernos
o ejércitos.
Así, una vez procesadas
las nubes de puntos obtenidas, se obtenían objetos como este:
Pero con esa información
no es suficiente. A partir de esas nubes de puntos entran en acción distintos
softwares, que se especializan para usos diferentes. Por ejemplo, algo que
siempre suele repetirse es un programa que reduce las nubes de puntos
automáticamente para generar modelos menos densos de información (con menor
número de puntos) pero más significativos. La idea es crear automáticamente
mallas de triángulos. Así, la imagen anterior pasa a recibir este otro aspecto:
Pero todavía se le puede
añadir más proceso, en función del uso que se quiera dar a la información. Por
ejemplo, si lo que se quiere hacer es crear un modelo realista del espacio, se
puede añadir manualmente diferentes texturas, con lo que se puede conseguir una
imagen como esta:
En este caso, alguien
podría pensar que la imagen se podría haber conseguido también mediante una
fotografía o un vídeo; la diferencia es que lo que tenemos aquí es un modelo
tridimensional al que pueden darse muchas utilidades y funcionalidades, y que
además tiene un alto grado de precisión, ya que los datos han sido obtenidos directamente
de la realidad.
Las imágenes de ejemplo
estaban incluidas en el proyecto TSI-020100-2010-938, “Software para creación
de espacios virtuales digitales aplicables a videojuegos y otras actividades interactivas
a partir de datos topográficos reales obtenidos mediante sensores remotos
digitales (imagen y láser)”, presentado al programa Avanza del año 2013 por las
empresas Stereocarto, Oneclick (donde trabajé) y la Universidad de Jaén.
Otra característica de
esta tecnología es que puede hacer distinciones entre los puntos, en función de
la reflectividad del rebote del láser. Así, puede aislar elementos por sus
características físicas. Puede verse como ejemplo esta imagen, donde se ha
hecho una posproducción combinada de intensidad y distancia, lo que muestra las
distintas densidades de los cuerpos detectados.
Con el tiempo se han ido
incorporando sucesivas mejoras en la tecnología LIDAR, y se trata a todas luces
de un campo fundamental para el futuro. Lo mejor de esta tecnología es que
permite obtener información relevante del entorno. Así que no es de extrañar
que se utilice en el campo de los robots semovientes, como los drones y los
coches autónomos. Sobre este tema volveremos en el blog.




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